Garou estaba levitando a pocos centímetros del suelo, su cuerpo aun irradiaba con pequeñas descargas y fulgurando una especie de energía roja. Su mirada estaba perdida pero era amenazante. Tanto que ni siquiera Eva que estaba mas cerca quería acercársele. Mientras el seguía suspendido en el aire, ella fue retorciendo al grado que sin notarlo quedo al frente de Arigan. Garou estaba mirando amenazante al vació, no se movía, no pestañaba, solo se quedaba ahí mirando. Arigan, por su lado, estaba preocupado e inquieto por el predicamento que Garou y sus compañeros representaban ahora. Movía la cabeza hacia a todos lados mirando las caras de todos.
En un arranque de desesperación exclamo: —¡Robots!— las maquinas respondieron volviéndose a Arigan —¡Acábenlo!— de súbito, dos docenas de androides saltaron en dirección a Garou. Abrieron sus manos y en las palmas tenían unos pequeños agujeros de los cuales resplandecía una luz. Luego, los robots dispararon a discreción mas de una vez.
—¡¡GAROU!!— gritaron todos. Fueron tantos disparos que hicieron una gran nube gris. Para sorpresa de todos, a Garou ni siquiera recibió daño alguno. Las maquinas parecía estar desconcertadas, por mas raro que parecía, uno podía pensar que los androides tuvieron miedo. Luego de unos instantes de titubeos, las maquinas se lanzaron de nuevo pero esta vez para atacar cuerpo a cuerpo. Sin embargo, no importaba que tanto golpearán los robots a Garou, este parecía no sufrir ninguno daño, de hecho, seguía con su mirada perdida y vacía, sin moverse de donde estaba. De repente un extraño brillo iluminó los ojos de Garou, las maquinas se detuvieron cuando se percataron de esto. De pronto Garou dio un grito y con el vino un gran estruendo. Al mismo tiempo, unas descargas de energía emergieron del cuerpo de Garou destruyendo a todos los robots que le atacaron.
Después Garou solo quedo así, como al principio, con la mirada vacía mirando hacía el frente. Siempre al frente. Russ, Rau, Eva y los demás se quedaron asombrados, incluso Parel quedo atónito a lo que acontecía.
—Ralt ¿que ocurrió?— pregunto.
—Una sobrecarga de la señal de activación— explico. —eso provocó lo que vemos, es muy probable que a Garou le haya afectado tanto que quedo inconsciente—
—Esta despierto ¿cómo puede estar inconsciente?— pregunto Xul.
—Por su señal de actividad cerebral, míralas— Ralt mostró en la pantalla un lectura del estado físico de Garou. Presión, ritmo cardiaco, sinapsis cerebral, entre otras cosas. Sus ondas mostraban un patrón de sueño. De igual manera, todos sus signos vitales indicaban lo mismo.
—¡Esto es increíble!— exclamo Xul.
—El inconsciente de Garou es el que esta peleando— dijo Parel.
—Debemos avisarle a los muchachos— dijo Ralt.
—Hazlo— ordenó Parel.
Ralt se comunico con los muchachos utilizando el transmisor neural, unión a todos en una red virtual de comunicación, así, todos podía escuchar lo mismo sin necesidad de repetirlo. Esa era otra de las maravillas del transmisor. Ralt explicó lo que le acontecía a Garou.
—A ver, espérame, déjame ver si entendí— dijo Zeo —dices que Garou esta inconsciente y el que esta peleando... ¿es su subconsciente?—
—¡Exacto!— respondió Ralt.
—Eso explica su mirada vacía—dijo Eva.
—Debemos despertarlo— señaló Rau.
—¿Y cómo hacerlo?— cuestionó Karol —cualquier cosa que se le acerque lo considera enemigo—
—Solo se me ocurre una forma...— dijo Russ mirando con seriedad a Eva. —¿Yo?—
—Si... tu puedes traer a Garou de vuelta—
Arigan después de ver como dos docenas de androides habían sido destruidos tan fácil, hizo que sudará la gota gorda. En una acto de desesperación, se lanzo contra Garou tratando de golpearlo. Una y otra vez arrimó sus puños y patadas con todas sus fuerzas sin conseguir nada. Mas de una vez disparó poderosas ráfagas de energía que hacía una moderada explosión al contacto sin causarle daño alguno. Con esto su desesperación llego al máximo. De nuevo, atacaba arremetiendo con mas fuerza. Y como si Garou estuviera harto de él, doy solo dos poderoso golpes, uno que se hundió en el tórax de Arigan sofocándolo y otro que le golpeo el lado izquierdo de su rostro. Por un momento pensó que la cabeza se le desprendería del cuello. El impulso fue tal que lo proyecto de regreso al centro de la plaza de la Torre. Un terrible temblor destrozó el suelo al impacto de la caída de Arigan formando un cráter de mas o menos un metro de diámetro.
—¡Dios!— exclamó Zeo.
—¿Este es el resultado una sobrecarga?— dijo Russ.
—Russ ¿cuál es tu plan? ¿cómo recuperaras la conciencia de Garou?— preguntó Eva.
—Yo no lo haré— le dijo Russ mirándola con un aire de misterio y picardía —tu lo harás— dicho esto le sonrió.
Garou volvió a estar inmóvil mirando hacía el frente. Eva se había convencido y armado de valor para acercarse a Garou. A paso lento se fue aproximándose a él primero a gatas y conforme se fue reduciendo la distancia fue levantándose. Se detuvo al estar a poco distancia de él. Aun con miedo intento tocar, pero una pequeña chispa hizo que retirara su mano al instante retrocediendo un paso. Pero luego de un rato, reflexionó y se atrevió a acercarse más hablándole.
—Garou— le dijo con voz trémula —Garou sé que puedes escucharme, por favor reacciona, vuelve en ti—
Como si todos se hubieran olvidado de Arigan, este se había levantado adolorido del cráter con mucha dificultad. Parecía que un peso titánico se posaba sobre su cuerpo. Sus brazos le temblaban batallando para sostener el cuerpo, estaba de rodillas y sus manos en el suelo. Un pequeño hilo rojo salía de su nariz. Se limpio con su mano derecha, su palma se tiñó en sangre. Fue hasta ese momento que decidió tocar la retirada. Estaba apunto de irse cuando un sonido imperceptible para los demás llamo su atención. Era su comunicador.
—¿qué es lo que pretendes Arigan?— le pregunto una voz que reconoció de inmediato. Era Volgear.
—¡Largarme antes que me maten!— le respondió.
—Tengo una mejor idea—
Arigan sacudió su cabeza. —temo arrepentirme de preguntar, pero... ¿Cuál es señor?—
—Rapta a la chica de cabello chino—
—¡No hablara enserio señor!—
—¡Oh si! Hablo muy enserio ¡tráela!—
Aquella orden le parecía una locura, sentía que eso sería como arrojarle a una fogata mas combustible. Sin embargo, por muy insólito que parecía, le agradaba. Pensó que sería una manera muy apropiada para vengarse de Garou. Mientras Eva seguía intentando llegar al conciente de Garou, sin conseguir mucho. Arigan ya había pensado como hacerlo.
—¡GAROU!— le gritó llamando la atención de todos —Ya me voy, pero me llegaré algo conmigo—
Arigan alzó sus manos y en sus palmas surgieron dos esferas de energía. Luego lanzo ambas hacía los compañeros, estas se dividieron formando cuatro esferas, sin que pudieran hacer mucho estas chocaron contra ellos lanzándolos lejos. Después se arrojó frente a Garou tomando a Eva por la cintura con su brazo izquierdo. Entre gritos y golpes de Eva, Arigan puso la mano abierta frente al rostro de Garou. Antes que la ráfaga se dispara de mano de Arigan, Eva dio un clamor desesperado —¡¡GAROU!!— aquel desgañitador grito entro en el alma cual daga a los oídos de Garou y sus ojos relampaguearon con un extraño brillo volviendo a mostrar vida en ellos. La ráfaga cubrió por completo a Garou perdiéndose en ella. Eva pensandolo peor, su mente se sumergió en la oscuridad desmayándose. Y ante la vista de todos Arigan se esfumó quedándose solamente los androides con un semblante muy amenazante.
Los muchachos se quedaron a la expectativa mirando a su alrededor, los robots los cercaban quedando rodeados. Como pudieron se incorporaron poniéndose en guardia juntando sus espaldas.
—¡Esto es genial!— se quejó Zeo —venimos en una misión de rescate y ahora perdemos a dos miembros del equipo—
—¡¡¡ZEO!!!— le corearon todos.
De repente un fulgor rojo volvió aparecer y de la cortina de humo salió Garou dando una patada que destruyó a dos robots. Luego siguió con todos los demás buscando como acercarse al grupo.
—¡Garou estas vivo!— grito Zeo.
—¡Hey chicos!— les dijo con una sonrisa en su rostro, como si el episodio anterior no hubiera ocurrido. —¡miren la mía es roja!—
Con una gran destreza todos se deshicieron de la mayor parte de los androides. Junto con la ayuda de Parel y Xul lograron eliminar a todos los robots. Luego de explicarle la situación de todo lo sucedido, a Garou parecía tener alguna laguna mental. No podía recordar nada después del resplandor que lo cegó.
—No, no puedo recordarlo— les dijo atónito —¿yo hice eso?—
—Si, fue algo sorprendente— dijo Zeo.
—Ralt ¿cómo puede ser eso posible?— preguntó Rau por el comunicador.
—No hay explicación por el momento— explico Ralt —puede ser que el conciente haya estado bloqueado—
—Ahora nuestra situación cambia— dijo Parel ingresando en la platica. —son dos personas ahora las que hay que rescatar en la Torre— —No Parel— dijo Garou secamente —el plan no cambia, solo el castigo para Volgear—
—Garou tiene razón— comentó Karol. —con estas armaduras tenemos más oportunidad contra Volgear— —Pero aun tiene ventaja— dijo Rau. —Ellos saben usarlas— dijo Russ.
—¿cómo inclinar la balanza a nuestro favor?—preguntó Zeo.
Por unos minutos estuvieron todos en silencio mirándose mutuamente como esperando que alguien tuviera una respuesta. Pero no lo había. Ninguno de los muchachos tenía la mas mínima idea de cómo usar la armadura.
Mientras a un paso desesperado, Ralt intentaba bajar el manual de la NeoArmor del servidor pero debido a su intromisión en el sistema, Los programas de seguridad habían colocado una protección electrónica de la cual ni el mismo pudo penetrar. Lo unico pudo conseguir del manual fueron las instrucciones de cómo volar con la NeoArmor.
—¡¿Eso es todo?!— Reclamó Zeo —¿y cómo lanzamos esferas de energía y rayos letales?—
—Me temo que tendrán que aprenderlo sobre la marcha— dijo Ralt. —es todo lo que pude sacar por ahora, seguiré intentándolo—
—Bien, seguiremos en línea para cuando encuentres algo más—le contestó con calma Garou, luego, mirando a los demás agregó —mientras nosotros iremos a la Torre—
Dicho esto Garou se adelantó corriendo en dirección a la entrada principal de la Torre. Los demás le siguieron de cerca con un gran entusiasmo en sus rostros. No estaban seguros de lo que les esperaba, pero la incertidumbre de la aventura los empujaba a seguir. La emoción de lo desconocido les hacía hervir la sangre conforme se acercaban a la entrada.
A unos pocos metros de llegar, Garou se detiene de súbito. En un principio los demás no entendieron porque, pero mirar con atención se percataron que había alguien en la entrada reclinada sobre las puertas como esperando a alguien. No era un androide, era un joven con NeoArmor que no era Arigan.
—Lo siento mucho— dijo el joven moviéndose para impedirles el paso —Pero no puedo dejarlos pasar—
—Mark— dijo Garou secamente —mi pelea no es contigo—
—Ahí te equivocas Garou, si tu pelea es con Volgear entonces es con todos nosotros— le dijo sombrío Mark.
—¿Todos nosotros?— inquirió Karol.
—¿Quiénes son nosotros, Mark?— preguntó Russ.
—¿Cómo?¿no te lo imaginas Russ? Creo que habrá muchas sorpresas para ustedes—
—¡Ya me harto!— grito Zeo —Garou, tu y los demás continúen yo me ocupare de este payaso—
—Acepto el reto con gusto Zeo— Mark se inclinó dejando el paso a los demás. —Vamos Zeo, muéstrame lo que tienes—
—¡Como! y dejarte sin la oportunidad de bailar primero—
—Entonces... ¿empezamos?—
—Empieza—
Garou ni siquiera miró atrás cuando paso el umbral de la entrada principal, tenía mucha confianza en Zeo. Sabía que Mark no sería problema para Zeo. En el encuentro contra Caín, Mark demostró una gran habilidad pero comparado con Zeo, el resultado no iba ser muy diferente. Se concentró en seguir adelante, pero con sus sentidos alertas. Las palabras de Mark las habían tomado muy enserio. ”Creo que habrá muchas sorpresas para ustedes” le sonaron más que una burla, una advertencia.
De nuevo Garou se detuvo en el centro de la recepción. Busco con calma por donde sería mejor subir. De repente una veintena de androides apareció. De manera instintiva, casi impulsiva, Garou alzo su mano derecha en dirección a los autómatas como queriendo evitar que se acercaran. Lo que siguió sorprendió a todos en extremo. De la mano salió un esfera luminosa que se impactó con los robots destruyéndolos.
—¡Genial! ¿cómo lo hiciste?— le preguntó Rau emocionado.
—¡hmmm! ¡No lo se!— contestó desconcertado —Será mejor que no vayamos por ahí— agregó señalando la dirección de donde provinieron los androides.
—Secundo eso— dijo Russ.
—Intentemos por ahí— señalo Karol una escalera—Parece buena opción—
—Tomémosla— dijo Garou encaminándose a las escaleras.
—0—
Agotado, casi sin fuerzas, Zeo estaba hincado en el suelto recargado sobre un gran escombro que le servía de apoyo. Había luchado por mas de quince minutos con Mark. El lugar estaba devastado. Toda la hermosa plaza estaba en ruinas, había agujeros y escombros por donde se alcanzaba a ver. Mark estaba a un metro frente a el. No se notaba tan cansado, de hecho no parecía estarlo. —Ya basta Zeo— le decía irónico con un tono de burla —Lo único que sabes haces es golpearme con tus manos y pies, cuando yo, uso mi grandioso poder— se oyó delirante y tenebroso cuando pronunció la ultima palabra. Zeo solo se limitó en mirarlo como con lastima. Tenía la certeza de que Mark no conocía el verdadero significado de esa palabra. Entonces empezó a sentir una extraña sensación. Como frió denso que recorría la espina de su espalda y un intenso calor que al mismo tiempo le consumía las entrañas.
—¿Poder? ¿poder?— preguntó con un tono sombrío, oscuro, mucho mas tenebroso que Mark —¿quieres ver poder?— le sonrió volviéndose a incorporar sin mostrar señal alguna de fatiga, planto bien los pies y comenzó a concentrarse.
—¡¿Qué intentas hacer?!— dijo Mark mostrando una fingida sonrisa disimulando su preocupación.
Zeo lo miró penetrante, no dijo nada por unos instantes, pero le sonrió irónico, luego le respondió —ya veraz— sin que pudiera explicarlo, Zeo estalló envuelto en una gran oleada de energía. Grandes descargas de un color verde chocaban con todo aumentando de intensidad y quebrantando todo cuanto tocaba. Mark estaba paralizado, atónito a lo que estaba contemplando. —Ahora...— dijo con eco en su voz —es mi turno— con sorprendente velocidad, Zeo se puso al frente de Mark sin que el siquiera lo notará, era demasiado rápido para él. Zeo le dio un terrible en el estomago y luego lo sujetó de los hombros para darle otro golpe con la frente en su cabeza que lo aturdió. Luego concentró todo en sus manos y proyectó una gran ráfaga de energía que Mark recibió sin que pudiera hacer algo. Lo ultimo que ambos vieron fue el resplandor que los envolvió.
—0—
Conforme iban avanzando, el grupo se mantenía alerta, de vez en cuando se encontraban con un pequeño grupo de androides que eliminaban con mucha facilidad. Había logrado sufrir alrededor de cinco pisos. Siempre tratando de seguirle el paso a Garou. De repente, una ráfaga los dividió.
—¿Qué rayos fue eso?— exclamo Rau.
—No pude ver de donde vino— le dijo a Karol.
De nuevo la ráfaga apareció sin que nadie pudiera ubicarla. Y de súbito Arigan apareció lanzándose contra Russ con saña violenta. De la misma manera Nyrai se hizo presente para atacar también a Russ solamente.
—¿Qué pasa Russ?¿Ya te olvidas de tus viejos amigos?— dijo Arigan.
—a mi me parece que esta contento de vernos— dijo Nyrai.
—y no sabes cuanto— dijo Russ arremetiendo contra los dos con sorprendente rapidez —¡Garou! ¡lárguense de aquí! De estos dos yo me encargo—
Garou asintió y siguió adelante ascendiendo sin mirar atrás siquiera. Sin embargo, Karol no podía dejar de sentirse mal por Russ. Llevaban apenas un piso cuando detuvo a todos en seco.
—No puedo seguir— exclamo Karol.
—¿De estas hablando Amor?— inquirió Rau.
—Rau no puedo dejar a Russ solo, simplemente no puedo—
Garou los miro sin decirles nada, solo los miraba. Luego se acerco a Karol la tomó por los hombros. Como queriéndola consolar. Así, sin decirle nada. Aquello le toco el corazón. Miró directo a los ojos de Garou que lejos de verse vacíos o ansiosos por continuar sin perder tiempo, se mostraban tiernos y comprensivos.
—si quieres ir...— le dijo con calma —ve.
—Cuídate mucho, Amor— Rau abrazo a Karol como no queriendo que se fuera o se terminase ese momento. Sin decir nada mas, ambos se separaron y Garou y Rau continuaron subiendo por las escaleras.
—0—
Russ se veía en problemas, Arigan y Nyrai hacían una gran mancuerna. Cada uno tenia un estilo diferente de pelear, era muy difícil seguir el paso a los dos juntos. Era muy peligroso enfrentarlos cuando usaban sus ráfagas energizadas. Era como si los dos tuvieran una misma mente. La sola idea le repugnaba, sabía que Nyrai estaba demente, pero nunca tanto como para aliarse con una calaña como Arigan.
Muy dentro de su mente, se recordaba como fue que él se había involucrado con Nyrai. Quizá fue porque se sentía solo. Quizá llegó a quererla, incluso le cruzó la idea de que llegó amarla. Claro todo eso se esfumó cuando las ráfagas de Nyrai pasaban cerca de su cabeza.
Su defensa contra ellos era que no se mantenía en un lugar fijo. Hacerlo sería estar como en medio de una pelea de gatos por un trozo de carne. De manera inconsciente Russ había aprendido como proyectar campo de fuerza. Después de unos instantes se percató de lo que hacía. Ahora que ya sabia como hacerlo, no necesitaba las manos para proyectar los campos como lo hacía en un principio. Pero aun así, era difícil contenerlos a los dos juntos. —¡¿Por qué diablos no se turnan?!— grito un pensamiento que se le escapó de su mente.
—¿Acaso pensabas que te íbamos a dejar fácil las cosas?— le contesto Arigan con una enorme sonrisa macabra.
—Si... Ahora lamentaras todo el daño que me hiciste— Nyrai estaba atrás de él, no había nada que pudiera hacer para evitar cualquier ataque de ella. De repente Nyrai soltó un ahogado grito que llamo la atención incluso de Arigan. Russ miro de reojo sobre su hombro derecho y lo que alcanzo a ver fue una hermosa y larga cabellera castaña que era hondeada por el viento. Desde luego que sabía quien estaba en su espalda. dio una rápida mirada por encima de su otro hombro y miro a Nyrai en el suelo quejándose.
—No pensabas que te iba dejar solo— le dijo Karol con coquetería. —¿Por qué tardaste tanto?— dijo Russ sonriéndole.
—0—
Del grupo solo quedaban Garou y Rau. Subieron mas de tres pisos volando por las escaleras. También como en los trayectos anteriores, se toparon con más androides que otras veces. De hecho los ataques eran mas constantes y numerosos. Para entonces tanto Rau como Garou, sabían disparar ráfagas de energía y proyectar campos de energía. Volaban a la par y peleaban de manera simultanea. Nada los detenía. Juntos formaban una poderosa pareja.
De repente, llegaron a lo que parecía ser la entrada a un largo corredor. Estaba oscuro y sospechoso con una negrura casi absoluta. No se podía estar seguro de que había ahí dentro. Ambos miraron por unos momentos como escrutando ó sondeando el lugar.
Sin vacilar, Garou cruzo el umbral y al momento la primera sección del corredor se iluminó. Rau se mostró sorprendido, pero Garou parecía que se lo espera. Conforme iban avanzando el corredor se alumbraba sección por sección.
—Mucho me temo que alguna desagradable sorpresa nos espera al final de este lugar— declaro Rau mirando a su alrededor. De repente, Garou se paro en seco. —¿Qué ocurre? ¿por qué nos detenemos? ¿Garou?— no respondió, se quedo mirando al frente con esa acostumbrada mirada perdida y ausente.
Rau no insistió mucho, sabía que Garou estaba ó sumergido en alguna introspección ó bien algo lo había molestado demasiado. Alzó su vista hacía donde Garou miraba. Por un instante pensó que solo miraba hacía el vació de la oscuridad. Pero mas tarde, sus ojos lograron enfocar y penetrar en la penumbra. En primera instancia, Rau tuvo la impresión de que enfrente de ellos estaba una gran cruz sobre puesta en una pared. Pero su sangre se enfrió cuando percibió que la figura se movía y aun mas cuando mirando con detenimiento, distinguió que era la silueta de una mujer. —¡Es Eva! ¡La Encontramos Garou!— gritó
—No...— contestó Garou, seco —no es ella—
—Impresionante, no pensé que llegarán hasta acá— se escuchó una voz en algún rincón del lugar. No la pudieron ubicar, sin embargo Garou sabía a la perfección a quien le pertenecía. De repente, las luces de todo el recinto se encendieron, permitiendo a los jóvenes ver mejor el lugar.
Garou no dejo de mirar la figura con indignación y rabia cuando prendieron las luces. Enfrente de ellos estaba Hari, atada de pies y manos como crucificada entre dos pilares que la mantenían a dos metros del suelo, se veía muy cansada y lastimada con sus ropas parcialmente desgarradas. Caín estaba tranquilamente posado sobre la pared, ninguno lo había visto por la impresión, parecía estar disfrutando la escena, reía para sus adentros mofándose de la situación.
—Pero que feliz reunión, el joto, el gusano y ¡la estúpida!— dijo.
—¿¡Qué clase de bestia eres Caín!?— inquirió enérgico Rau.
—¿Bestia yo?— se burlo Caín mientras se encaminó hacía ellos poniéndose enfrente de Garou —Yo soy Caín, un guerrero de casta superior y de aquí no van a pasar—
Todavía no terminaba de hablar cuando Garou se desapareció de repente. Caín se quedo mudo. Segundos después escuchó que Hari había sido liberada. Garou se había movido tan rápido que ninguno de los tres lo notó.
Hari mientras sufría ese humillación, miró a Garou y notó que su mirada era distinta, parecida aquella vez que se enfrento a Caín por primera vez en el parque. No. Era todavía distinta. Garou se veía mas poderoso e imponente. No le extraño que en el fanfarroneo de Caín, Garou aprovechara para bajarla. Que así pasó, en un pestañeo Hari ya estaba tocando el suelo en brazos de Garou.
—¿Estas bien? ¿Te tocó? ¿Te hizo algo?— le preguntó Garou.
—No— le susurro.
Por su lado, Caín estaba atónito, absorto. Nuevamente Garou lo había humillado ignorándolo. Jamás había tenido miedo, estaba aterrorizado con la idea de perder y en el torneo fue cuando por primera vez experimento la derrota. Ahora volvía el trauma.
—¡Eres un Maldito Bastardo!— Caín disparo un rayo muy grande directo a la pareja, con una plena intención de matar. Fue tan repentino que Rau no pudo hacer nada mas que ver como la ráfaga llegaba a su destino. Explosión. Un estruendoso eco estremeció el corredor, la nube de polvo grisácea se elevó con rapidez imposibilitando la visibilidad. Rau estaba sin aliento, su corazón estaba acelerado. Tenía certeza de que eso no había dañado a Garou, no obstante, su razonamiento lo atormentaba con la posibilidad de que ese mortal ataque hubiera tenido éxito. Los segundos que siguieron se volvieron eternos. La lentitud con que el humo se disipaba, desquiciaba tanto a Rau como a Caín. Uno anhelando que sus corazonadas fueran realidad a pesar de lo que su razón le dictaba. El otro deseado desesperado haber terminado con su trauma para siempre. Pronto los dos verían cual de sus anhelos y esperanzas sería realidad.
Por fin todo se aclaro y la verdad fue revelada ante todos. Garou y Hari estaba bien, de hecho estaban sin daño alguno. Garou tenía esa mirada, poderosa, intimidante, fija en Caín. Hari por su parte también miraba a Caín de la misma forma que Garou. Estaba tan confiada del poder de Garou que no se mutó al ver acercarse el rayo.
—¡Maldito Gusano!— Arremetió Caín con mas fuerza lanzándole mas de una ráfaga.
Garou ni siquiera se movió, seguía estático esperando los mísiles, Hari solo se aferró a Garou al verlos cerca. Lo que sucedió dejo atónito a Caín, las ráfagas se curveaban como si fueran gotas de aguas sobre una esfera de cristal transparente. Ninguna llegó a tocarlos.
—No puede ser— musitó Caín incrédulo con los ojos apunto de salírsele de sus cuencas.
De nuevo Garou lo había vencido, esta vez sin esfuerzo alguno, había desviado las ráfagas proyectando un campo protector, así como lo habían hecho Volgear ó Arigan. No tenia una idea clara de como lo había hecho, para ser franco, Garou tampoco se explicaba como había podido realizar todo lo anterior. Había salido todo casi de manera inconsciente. Como si su cuerpo reaccionara automáticamente ya sabiendo que hacer. No quiso perder mas el tiempo con Caín. Se dio la media vuelta dándole la espalda y se encaminó hacia la puerta llevándose a Hari.
—¡No puedes dejarme así!— le gritó —¡Juro que te acosare por siempre, sino me enfrentas ahora—
Garou se detuvo de repente, Hari podía ver que no había expresión en su rostro, estaba tan impersonal como el suyo. Garou giro un poco la cabeza, solo lo suficiente para mirar a Caín por encima de su hombro. —No tiene caso Caín— dijo indiferente —Tu ya sabes cual sería el resultado, que caso tiene seguir la pelea, me gustaría pelear contigo pero hoy tengo otro asunto que atender con Volgear— dicho eso, sigo con su camino tranquilo, sin prisa y despreocupado.
—¡¡Maldito Gusano!!— Caín estaba apunto de atacar a Garou cuando Rau se interpuso.
—Garou, sigue yo me encargo de Caín—
—No te confíes Rau, Caín es muy fuerte—
—Vete ya—
Sin volver la vista, Garou siguió de frente junto con Hari. Caín parecía ido, tenía la vista fija en Garou. Lo que lo atormentaba era que las palabras de Garou eran verdad. Estaba ahora muy por debajo de su nivel, seguía siendo menos fuerte a pesar de tener armadura. Solo cuando perdió de vista a Garou, se percato que Rau estaba ahí.
—¡Hhmm! ¿qué estas esperando jotito?— siseó
—Nada— le contestó Rau y sin decirle mas se lanzo contra Caín.














Comments