Eva estaba aturdida, tenía problemas para abrir los ojos. De hecho, tenía problemas para moverse también. No sabia con exactitud cuanto tiempo había permanecido inconsciente. Sentía frío, podía escuchar el sonido de computadoras a su alrededor. Entonces comprendió que era el aire acondicionado, lo que hacía que el piso estuviera frío. De súbito, una confortable manta la acobijaba, debió haberse quejado del frío mientras despertaba.
—¿Quién esta ahí?¿Dónde estoy?— preguntó insegura. Nadie le respondió ó no quiso hacerlo, solo oía los sonidos que ya había identificado. Pero en definitiva, alguien estaba ahí. Podía escucharlo andar de aquí para allá, su respiración, y ahora se había estaba sentado frente alguna de las computadoras, lo sabía porque lo escuchaba teclear algo.
—¡Contésteme! ¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy atada y vendada?—
Se detuvo. Había dejado de teclear en la computadora. Se volvió hacia ella ó movió la silla para verla, cualquiera de las dos opciones explicaba el rechinido metálico que oyó.
—¿Qué diferencia hay si te digo o no?—
La voz le era familiar, un tono un poco ronca, profunda con un extraño eco. Se oía tenebrosa casi igual a la de...
—¡¿V-Volgear?!— preguntó aterrada y con razón, le había visto golpear a Zeo hasta dejarlo casi muerto, Partir el brazo de Russ como si fuera una pajilla, atravesar a Garou con su brazo y destruir casi medio auditorio.
—¡Bingo! Eso contesta a tu pregunta No.1, respecto a la No.2 y No.3, estas en el cuarto de control de la Torre y te tengo atada para que no huyas—
—¿Para qué me quieres?—
—¿No te cansas nunca?¡En fin! Te tengo como carnada—
—¡¿Carnada?! ¡¿Para Garou?!—
—¡Así es! Eres una chica muy lista y como premio te quitaré la venda—
Eva pudo escuchar a Volgear acercarse sin prisa hasta donde estaba. Su corazón latía sin control pensado que le pudiera hacer algún daño. Para su sorpresa Volgear no fue para nada brusco para quitarle la venda. Lo primero que vio fue su mascara con la boca descubierta. Articulaba una pequeña sonrisa, por unos instantes le inspiro ternura, no era esa sonrisa diabólica que le había visto, pero cuando la levantó sin problemas como muñeca de trapo, esfumo aquella extraña imagen que nunca pensó que llegaría a ver en Volgear.
—¿Adonde me llevas ahora— le pregunto
—¿Cuándo terminará este interrogatorio?— suspiró Volgear mientras salían del cuarto de control —ten paciencia pequeña, todo terminará muy pronto—
Eva no sabía que sentir ó pensar de las palabras de Volgear, en primera instancias su tono al decirlas se escuchaba como melancólico, triste, pero de nuevo tenía esa sonrisa oscura que helaba la sangre. Lo único bueno de todo esto, era que Eva se sabía segura, Volgear no le haría daño por el momento. Pero le inquietaba una pregunta ¿Qué le haría Volgear cuando dejará de serle útil?
—0—
A pesar de que tenía la ayuda de Karol, Russ se las veía difícil. Era evidente que Nyrai y Arigan tenían una enorme ventaja en el conocimiento del uso de la NeoArmor. Eso les menguaba los ánimos y las fuerzas. Inesperadamente Arigan y Nyrai les lanzaron juntos un rayo que los proyectó contra la pared. La fuerza fue tal que Karol y Russ atravesaron la pared saliéndose del edificio. De no haber sido por los campos protectores de las NeoArmors, los impactos los hubieran matado a ambos, pese a eso, no impidieron que un punzante dolor invadiera sus entrañas mientras caían sin sentido hacía el vació.
—¡Que lastima! Pensé que nos durarían mas— suspiró Arigan.
—Aun podemos divirtiéndonos ¿o ya te cansaste?— le preguntó Nyrai con una maliciosa sonrisa. Se miraron por un breve instante, Arigan secundó la idea con una sonrisa arqueando una ceja y los dos se lanzaron al vació.
Mientras caían, Russ fue quien se reincorporó casi al instante que se sintió perderse a la deriva. Miro preocupado para todos lados, mas que buscando la dirección que iba, buscaba a Karol, que no encontró y un gélido pensamiento le cruzo por su cabeza preocupándolo mas, la idea que Karol hubiera caído antes que él, que ella no se hubiera reincorporado y se hubiera matado en la caída.
—¿se te perdió algo?— Escuchó. Se volvió a su espalda, girando completamente. Hay estaba Karol mirando con los brazos cruzados. Estaba bocabajo como él, y a pesar de estar cayendo a lo que parecía una muerte segura, se veía tranquila, demasiado tranquila.
—Creí haberte perdido— confesó apenado.
—No te culpo, yo pensé lo mismo, hasta que recordé que traía una armadura que me podía proteger de los rayos letales, impactos mortales y...— Karol sujetó a Russ y ambos se frenaron en seco su caída. —me permite volar—
—Interesante— musito Russ. —déjame intentarlo— Karol lo soltó y casi de inmediato Russ pudo mantenerse en el aire.
—¡Fascinante! ¿Qué mas podremos hacer con estas cosas?—
—Mucho más cosas amorcito, pero no creo que llegues a saber siquiera la mitad de las cosas que puedes hacer— se escucho arriba de ellos.
Nyrai y Arigan estaban a unos poco metros arriba, flotaban igual que ellos, suspendidos en el aire como si la gravedad no le afectará, los miraban como burlándose por su poco conocimiento de las NeoArmors que era evidente.
—Y bueno en vista que no se mataron ¿podemos seguir donde nos quedamos?— Propuso Arigan.
—¿Si insisten?— Russ arrojó una gran ráfaga que expulsó a Nyrai y Arigan estrellándolos de nuevo en la Torre.
Repentinamente Nyrai salió de inmediato atacando maniática a Russ. Instantes después Arigan apareció enfrente de Karol.
—Eso me dolió— Arigan disparó de su mano, una descarga que Karol no pudo evitar, lanzándola a la deriva.
—¡KAROL!— gritó Russ al verla caer.
—Yo no preocuparía por ella querido— le dijo Nyrai antes de dispararle también una gran descarga.
Russ al ver la colosal esfera de energía aproximarse, sin pensarlo se transportó detrás de Nyrai —Fallaste— sonrió.
—¡Maldito!— dijo queriendo pegarle al rostro. Russ se agachó esquivando el golpe, puso sus manos a la altura del pecho de Nyrai y proyectó una gran esfera luminosa que la arrojó hacia atrás, estrellándose en la Torre.
—Espero que con eso tengas suficiente, no quiero lastimarte Nyrai, ya te has hecho demasiado dolor— dijo Russ sin moverse de donde estaba.
—Si...— se escuchó desde dentro de la cortina de polvo que se disipaba —yo misma me provocado lo que me sucede, pero eso no me importa, ahora tengo una meta, una razón, una misión que cumplir...— Nyrai se veía tétrica, despedía mucha energía y su mirada parecía vacía —¡DEBO MATARTE!— de nuevo, salió expulsada del hoyo donde estaba, fue directo a Russ. Atacando sin control, sin forma pero determinada a matarlo.
Inadvertidamente, Arigan estaba concentrando en su mano una esfera de energía y sin importarle Nyrai, la lanzo. Ella y Russ solo miraron inmóviles como la bola se acercaba. Lo ultimo que todos vieron fue el resplandor cegador que cubría todo.
No hubo ninguna explosión. Nyrai, se vio acogida por brazos de Russ que la cubrían protegiéndola. La luz seguía a sus espaldas. Para sorpresa de ambos, Karol detenía la esfera con sus manos.
—Creo que esto es tuyo Arigan— grito Karol mientras le repelaba la bola de regreso.
—¡¡ESTÚPIDA!! ¡¡Nos matará a todos!!— gimoteo Arigan.
La esfera estalló estrepitosamente envolviendo a los cuatro en una letal y brillante luz.
—0—
Hari y Garou estaban en el piso donde se separaron cuando Volgear atacó la Torre, estaban exactamente en el mismo pasillo donde Hari lo había besado para después empujarlo hacía el ducto de lavandería. Estaba de alguna manera emocionada y apenada a la vez. Fue ahí donde se atrevió a expresarle sus sentimientos a Garou. Nunca le había pasado eso antes, que fuera tan abierta con alguien en particular y menos con la persona de quien estaba interesada. Talvez fue por el temor de morir y no poder decírselo, pero la verdad era que Garou tenía esa habilidad de hacer que las personas se abran y lo comprobó en el torneo cuando peleo contra él. —Hasta aquí llegas— dijo Garou casi susurrando —No podrás hacerle frente a Volgear—
—lo sé, sí no pude con Caín, menos podré con Volgear— su respiración estaba agitada y tener cerca a Garou lo complicaba todo, Hacía un enorme esfuerzo por disimular su agitación. Pero al mirar a Garou a los ojos, su mascara fue inútil. Él se acercó a ella y su mano tomó su barbilla con delicadeza.
—debes irte ahora— le dijo.
—vas a devolverme mis palabras— le preguntó Hari con una leve sonrisa.
—Creo que si— le contestó Garou con esa curiosa expresión de inocencia típica en él —te ves muy bonita cuando sonríes, deberías hacerlo mas seguido—
Otra vez, Garou lo conseguía, su manera de ser era lo que la volvía vulnerable. Y sin aviso alguno, Garou la abrazó de una manera que jamás olvidaría.
—t...ten cuidado Garou— susurró.
—No te preocupes, me volverás a ver—
Ella se dirigió al ducto sin decir nada mas, estaba apunto de irse cuando titubeo. Se volvió a Garou para mirarlo de nuevo y sin saber porque lo abrazó con fuerza, como temiendo no volver a verlo nunca mas. De sus ojos corrió una sola lagrima, sostuvo su rostro con sus manos y sus frente se tocaron por unos instantes. Luego Hari se fue por el ducto.
—0—
Volgear estaba de pie en el centro del piso que había destruido. De este solo quedaba la estructura, el piso y el techo. Parecía un túnel alumbrado por las ventanas rotas. El viento pasaba a través de las ventanas levantando el polvo creando una neblina. A lado tenía a Eva arrodillada y atada.
Un ruido llama la atención de los dos. Algo quebrándose, luego una pequeña y densa nube de polvo se eleva por lo que parecía ser la entrada de las escaleras. Unos pocos escombros salieron disparados dejando libre el paso y la nube de polvo se hizo mas densa.
—Ya esta aquí— musitó Volgear.
De la humareda apareció la silueta de Garou. A su alrededor había un resplandor rojo que emanaba pequeñas descargas rojas. El humo se disipó dejando ver a un Garou que Volgear nunca había visto.
—¿Por qué tardaste tanto?— sonrió Volgear.
—Solo lo diré una vez, déjala ir—
—¿y si me niego?—
Garou no respondió y asumió su postura de combate. Volgear lo miró y sonrió satisfecho. Levantó a Eva y la llevo a un rincón lejos. —Quédate aquí, si te acercas te puedes lastimar y eso es lo menos que quiero—
—no seas cínico— exclamo Eva.
—y para asegurarme...— Volgear alzo la mano y como si tuviera telepatía levantó a Eva contra la pared y pequeño destello envolvió a Eva. —Así no te lastimarás y estarás segura—
—¿Qué es esto? ¿por qué no me puedo mover?— gritó.
—Un campo de fuerza para protegerte, esto se va a poner muy emocionante— dijo Volgear excitado.
Se volvió a Garou y lo miró fijamente mientras regresaba al centro del piso. Ahora estaban frente a frente y para sorpresa de Volgear, estaba agitado y sudando. Enfrente de él estaba el muchacho que atravesó con su brazo, pero ahora no era el mismo, se veía más fuerte, mas confiado, más poderoso.
—¿ya estas listo?— siseó Garou.
—Si, comencemos...—
Ambos permanecieron quietos el uno frente al otro. Podía sentirse el suave roce del viento que de vez en cuando levantaba una pequeña cortinilla de polvo. A pesar de la quietud, la batalla ya había empezado. Los dos estaban fijos mirándose, combatiendo mentalmente esperando que alguno de los dos hiciera el primer movimiento. De repente, en un pestañeo ambos se desvanecieron para aparecer en el centro del piso dando un estruendoso golpe.
—¡Impresionante...!— exclamo Volgear —No tienes ni una hora con la NeoArmor y ya sabes orbitar ¿qué mas has aprendido?—
—Solo hay una forma de averiguarlo—
La dotación de golpes y bloqueos comenzó sin definir la inclinación de la contienda. Para Eva era obvio que los dos se estaban midiendo. Por momentos se les escapaba de su vista y solo escuchaba los rugidos que hacían retumbar todo el lugar. Sabia que Garou era diferente, que ahora tenia mas posibilidad de ganar, que era mas fuerte que la ultima vez que enfrentó Volgear, que con la NeoArmor, Volgear no podría atravesar a Garou tan fácilmente esta vez, pero aun sabiendo todo eso, seguía preocupada por Garou.
Golpe tras Golpe, Volgear comenzaba a notar la intensidad con la que Garou atacaba. A veces, hasta se le perdía de su vista con dificultad para ubicarlo. Estaba emocionado por el cambio, la NeoArmor lo había vuelto un digno oponente. Pero muy dentro de él estaba esa sensación de miedo y el sudor frió recorriendo su cuerpo. Si, este no era el mismo Garou con el que se enfrentó en el torneo y eso le asustaba.
Volgear concentró energía en su mano y una esfera luminosa apareció. Con gran rapidez la lanzó contra Garou. Pero este se desvaneció. Para cuando reaccionó Volgear, Garou ya estaba sus espaldas. Un escalofrió corrió por el cuerpo de Volgear al sentirlo, sentía que debía hacer algo pero no podía moverse. Miro de reojo por su hombro izquierdo, Garou seguía de espaldas y después de un instante de quietud, ambos se volvieron para chocar sus puños en un estrepitoso golpe.
—0—
Una bola de energía paso rozando a Rau que la esquivó sin problemas. Habían estado peleando con todas sus fuerzas. Caín estaba furioso, no solo por el hecho de que Garou lo ignorará, sino porque había estado batallando con Rau. Su mente estaba en continua distracción, mas bien, enredada por su ira. La sola idea de que Garou hubiera preferido pasarlo de largo, le corroía las entrañas. Quizás esa era la razón del porque estaba teniendo problemas para deshacerse de Rau. No dudaba que fuera superior en conocimiento y técnica que él. Sin embargo, Rau le había dado una buena contienda, mucho mas de lo que Caín hubiera querido admitir. Pero a pesar de todo, su mente se dejo llevar con la idea que de sencillamente, no estaba concentrado en la batalla engañándose.
—Bien... ya basta de juegos— dijo —ya me aburriste Rau, así que voy a ponerle fin a esto—
Rau estaba asombrando viendo con que rapidez se movía. De súbito, Caín apareció en frente de él con una esfera de energía en la palma de su mano que estaba justo frente a su rostro. —¡Adiós Rau!— gritó con una expresión demencial en su cara, expulsando toda su energía en un enorme rayo que cubrió por completo a Rau. La cámara se cimbro con violencia. Fue tanta la energía la redujo a escombros y polvo.
El humo se disipaba dejando ver la destrucción de semejante ataque. —Maldición...— siseó —no sé porque tarde tanto con esa basura— Caín se sentía satisfecho y comenzó a alejarse hacia las escaleras.
—Garou tenía razón...— se escuchó en eco alrededor de la cámara. Caín se volvió con los ojos desorbitados de la impresión. No podía creer que con semejante derroche de poder, Rau aun pudiera estar vivo. Miro hacía todas partes tratando de ubicar el sonido de unos pasos tranquilos que se aproximaban hacía él.
—...Eres fuerte Caín, muy fuerte y habilidoso en el manejo de la NeoArmor...— Por fin Caín pudo ubicar a Rau. Estaba atónito mirando como su silueta se formaba en la densa cortina de polvo que no se terminaba de disipar. —Pero no eres tan fuerte— concluyó Rau quedando frente a Caín.
—Maldito Gusano...— murmuró entre dientes Caín mientras apretaba los puños con fuerza. —tu... tu no puedes... no puedes compararte conmigo— exclamaba agitado —no eres nada... no eres nadie, ¡¡¡nadie para enfrentarte a mi!!!—
Más rabioso, Caín atacó con saña incontenible, para su sorpresa, Rau estaba mas que listo para lidiar con él. Los dos estaban al mismo nivel. Uno al otro se golpeaban haciendo cimbrar el lugar hasta sus cimientos. De repente, los dos dieron un tremendo golpe que lo impulso en direcciones opuesta destrozando el piso.
—¡¡¡Te voy a reducir a cenizas!!!— Grito Caín extendiendo sus brazos. Haciendo fuerza en las manos, de sus palmas salieron dos enormes esferas fulgurantes. —¡¡¡Mas... Mas Poder!!!
Las esferas crecieron hasta alcanzar el tamaño de su estatura.
—¡¡¡Ahora si de esta no te escapas!!! ¡¡¡MUERE!!!— Las esferas avanzaron amenazantes con rapidez hasta Rau que estaba a la defensiva de cualquier otro ataque. Como sabiendo que venia, Rau se colocó en medio de ambas, esquivándolas ágilmente y se lanzó contra Caín en el momento que chocaron y explotaron.
Caín no se lo esperaba, el golpe en la boca del estomago fue tan repentino que ni siquiera se movió. Rau todavía tenía su mano incrustada —¿Qué? ¿No es suficiente?— le dijo Rau burlándose mientras que con su otra mano preparaba su puño para el golpe final. Se agacho y de su puño izquierdo irradió un inconmensurable juego de destellos y resplandecientes descargas eléctricas que envolvieron a los dos por completo. —¡¡¡Conoce a la Derrota!!!— Rau lanzó un desgarrador grito al mismo tiempo que acertaba el puño en el rostro de Caín. Todo lo que Rau había acumulado estalló en dirección ascendente comprimiendo a Caín contra el techo hasta el punto que se despedazó el techo empujando a Caín a través del siguiente nivel. La luz se intensificó hasta que los escombros opacaron todo enterrando ambos.
—0—
Desgastados tanto Garou como Volgear, ninguno cedía terreno. Pero era Volgear quien se veía desesperado. Dando golpes hacia ningún punto en especifico, buscando trastornado alguna debilidad en Garou, sin encontrarla. Por fin conectó un golpe, y sin desaprovechar la ventana abierta, continuó atacando hasta acorralarlo contra un pilar. uno tras otro, Garou recibió los golpes sin poder hacer mucho. Aun tenía mucho por aprender respecta al uso de la NeoArmor, así que tuvo que hacerlo sobre la marcha.
Volgear le propinó un golpe con su puño encendido, que hizo que la columna se quebrará aventándolo varios metros hasta que unos escombros lo detuvieron. Garou se dolió y quejó relajando sus músculos para aliviar un poco el dolor. Apenas tuvo tiempo de pararse cuando Volgear ya estaba de nuevo al acecho, había saltado en el momento que le había golpeado, para caer sobre de nuevo con su rodilla izquierda. Garou lo bloqueo con los brazos cruzados, el impulso lo había enterrado por lo menos unos treinta centímetros. Volgear lo pateó con pierna derecha como si fuera un balón, la patada arrojó a Garou hasta el otro lado del piso. Volgear cargó una gran esfera energética con ambas manos para generar mas poder, que lanzo en cuanto estuvo satisfecho de su magnitud. Garou estaba hincado esperando el ataque, bola avanzó rápidamente directo a él de frente, levanto sus manos y adoptó la mejor postura para tener mejor apoyo.
La explosión cimbró el piso tanto que Eva pensó que el edificio se vendría encima, varios escombros pasaron sin hacerle daño gracias el campo de fuerza que Volgear había puesto. Había quedaba contra una padre que estaba apunto de desmoronarse en cualquier momento, sin embargo, ya no tenía miedo, ya no estaba preocupada, estaba emocionada en extremo, pocas peleas le había llamado la atención, contadas era la veces que sentía la adrenalina correr a raudales en su torrente. Garou estaba dando una pelea que nunca olvidaría, nunca en su vida.
Garou aun estaba de pie, por fin tenía un poco de tiempo para descansar, pero sabía que no duraría mucho, así que aprovecho al máximo los segundos. La humareda no le permitía ver, estaba alerta por si Volgear arremetía nuevamente. Respiraba de manera profunda y calmada, como el maestro Ko le había enseñado para descansar y recarga energías. Inhalando todo el aire que le cupiera en sus pulmones y exhalando pausadamente y sin prisas. Agudizo sus sentidos, sabía que Volgear estaba ahí, podía escucharlo respirar con dificultad, tenía la impresión de que estaba agotado, casi igual que él, explorando un poco se percató que Volgear no se oía como si se estuviera moviendo. Después de que el viento que se filtraba por las ventanas y paredes caídas, se llevaba casi todo el polvo, fue como confirmó sus conjeturas.
Volgear estaba frente él, sin moverse ni quitar la vista de enfrente, estaba agotado tanto como Garou suponía, tanto como él se sentía, aun con la Neoarmor era un hueso difícil de roer. La capa que llevaba estaba arruinada, su mascara estaba sucia y quebrada en ambos lados. Garou tampoco estaba en la gloria, toda su neoarmor tenía cuarteaduras en la protecciones.
—Parece... que no... no nos queda mucho— Dijo Volgear haciendo una esfuerzo por articular las palabras.
—No Importa lo que hagas... no me vencerás— Sentenció Garou volviendo a tomar su postura de combate.
—¡¡Maldito mocoso!!— Volgear volvió a concentrarse para sacar mas energía, las descargas y destellos eléctricos le envolvieron moviéndose errática y velozmente.
Garou optó por hacerlo mismo y el fulgor rojo lo envolvió de nuevo, sus músculos se estaban tensando tanto que batalló para contener y evitar que sus puños salieran disparados antes de tiempo.
Y sin más, los dos se dieron tremendo golpe en el rostro cada quien, que una onda de choque abolló las vigas que estaba cerca, el suelo se sumió grotescamente y el techo amenazaba con venirse abajo. De ese, vino un segundo golpe igual de potente que el anterior y el entorno sufrió más daños críticos. Volgear quiso lanzarle una esfera energética, aprovechando un segundo de distracción de su contrincante, pero este la esquivó apenas rozando su cara. Garou avanzó rápido para quedar lo mas cerca posible y apuntando su palma frente al rostro de Volgear le descargó una ráfaga roja muy poderosa, destrozó todo la sección de la trayectoria del rayo, derrumbando con una explosión la pared completa del lado norte de la Torre. Desde que el humo se disipó Garou estaba todavía de pie con su brazo extendido, estaba muy cansado, si Volgear aun estaba dispuesto a dar más pelea, no estaba seguro de poder seguirle el paso. Miro hacia todas partes, no había señales de Volgear, volvió a sondear el lugar para buscar a Eva y la encontró tirada bocabajo a unos metros cerca del gran hoyo que había hecho, estaba tendida peligrosamente cerca de la orilla y por lo que se veía ya no portaba el campo de fuerza que Volgear le había puesto.
—¿Eva? ¿estas bien?— le preguntó mientras se acercaba ella arrastrando los pies. Ella no respondía supuso que esta desmayada por ese ultimo ataque que había hecho.
Para cuando Garou llegó a ella, Eva ya había dado muestras de que estaba bien, moviéndose de la orilla y sentándose de espaldas sobre un pilar. Se frotaba la cabeza como si estuviera aturdida. Pero todo cambió en el momento que ambos cruzaron sus miradas y sonrieron.
—¿qué? ¿qué pasó? ¿Terminó?— preguntó al tiempo que se acomodaba mejor su espalda sobre el pilar.
—No cariño...— Garou y Eva enmudecieron cuando escucharon esas palabras —¡¡Aun no termina!!—
Garou no pudo evitar que Volgear, que había salido de la nada, arrastrará a Eva hasta afuera del edificio sujetándola del cuello.
—¡¡DEJALA EN TRANQUILA!! ¡¡SUELTA!!— gritó Garou.
—¿Qué la suelte?— La sangre se le fue hasta lo pies de Garou cuando miro la expresión de Volgear al hacerle esa pregunta. —¡¡¡COMO QUIERAS!!!
Volgear arrojó con toda su fuerza sin vacilar a Eva cayendo con velocidad al vació. Al instante Garou salió disparado bajando tan rápido como le permitía su Neoarmor. Volgear se quedo suspendido en el aire mirando como los dos caía, sin siquiera mover un músculo, solo miraba perdido como no entendiera que estaba pasado. Luego reaccionó como si una cubeta de agua helada lo hubiera bañado.
—¡¡¡MALDICIÓN!!!— Grito enérgico y se impulsó también hacia el vació siguiendo a los dos.
Eva caía vertiginosamente dando giros turbulentos que no le permitía saber que era arriba ni abajo, por momentos lograba ver lo que pensaba que era el cielo que se alejaba con rapidez, pero también notaba que algo iluminado por un brillo rojo se estaba acercando a ella. No fue si no hasta unos segundos que pasaron que se fijo con mas detalle que en efecto el objeto con el brillo rojo era Garou que avanzaba hacia ella, por una parte se sentía aliviada, por otra no estaba del todo cómoda sintiendo que el contenido de su estomago estaba por salir. De repente sintió algo que le sostenía la espalda y gracias a Dios, ya no estaba dando vueltas.
—Te tengo— La voz de Garou era música para sus oídos, por lo que sentía sospechaba que aun estaba en picada, claro la velocidad había disminuido y estaba segura en brazos de su amado caballero rojo.
—Volgear viene detrás de nosotros ¿no es así?.
La pregunto sacó a Eva de su ensueño, miro por detrás del hombro de Garou, las veloces ráfagas del viento secaba sus ojos y batallaba para ver con claridad, después de un rato logro divisar un punto que se movía de tal forma que no podía ser la sombra de una ave o vehículo.
—Creo que si... pero esta aun lejos—
—¡Perfecto...!— Garou le sonrió —Terminaremos esto de una vez por todas— A los pocos segundos ya estaban en la plaza de la Torre, Volgear se veía que aun le falta como la mitad del trecho.
—Eva... quiero que te vayas lo mas lejos que puedas—
—¿Qué vas hacer?—
—No lo se... pero te aseguro que será grande, así que no pierdas tiempo y vete—
Eva quiso decirlo algo, pero Garou le miro como diciéndole que sabía lo que le quería decir, sabía que ella lo quería, sabía que la quería a ella, pero más que nada tenía esa mirada de determinación en sus ojos, la ultima ronda había comenzado.
Garou se encaminó en donde supuso que era el centro de la plaza, dejar de mirar al punto negro que se aproximaba, su rostro mas que mostrar preocupación, mostraba excitación. Estaba decidido a espera a Volgear, de hecho desde la posición en donde estaba, se podría decir que lo estaba retando.
Volgear desde las alturas pudo ver perfectamente las intenciones de Garou, sentía una cólera incontenible, que purgaba las entrañas. En un estallido de furia aceleró su paso, mientras cargaba su ultimo embestida que realizaría, realmente no le importaba lo de más, solo estaba este momento, junto su manos comenzó a formar la mas grande de todas las balas energéticas que podía hacer y estaba determinado, decidido a no contenerse.
Garou se apoyó firmemente en el suelo y comenzó a generar de nuevo el fulgor rojo, sus músculos se tensaron acumulando tanto energía como le era posible. Volgear estaba solo unos pocos metros con su esfera lista para ser disparada, pero Garou sabía que Volgear no la soltaría hasta el ultimo momento. Y así fue, a menos de dos metros la bola cayó sobre las manos de Garou, hundiéndole hasta la mitad del cuerpo sobre el pavimento. La luz era cegadora e intensa. Volgear se carcajeaba con locura poniendo mas presión sobre la esfera. De repente un resplandor rojo brillo con mas intensidad debajo de la bala, y desgarrador rugido se escuchó con fuerza impulsando hacía arriba. Volgear estaba atónito, se quedo congelado mientras era empujado junto con la esfera. La luz cambio de color, ahora todo era rojo y desde el fondo del cráter se podía a ver a Garou con sus manos juntas expulsando un poder tremendo que hacía vibrar todo desquebrajándose el suelo y explotando con un poderoso estruendo envolviendo a ambos y perdiéndose en el impetuoso fulgor rojo.














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